Día 3
En el tercer día me
desperté a eso de las 11 todavía medio... bueno mareadita digamos, y esperé tranquila que las chicas
se despierten. A eso de las 12 ya estaban todas arriba, como que no daba
desayunar así que pasamos directamente al almuerzo. Hicimos hicieron fideos,
si mal no recuerdo. Estaban un poco salados de más ya que la salsa ya
tenía sal agregada y le pusimos queso, mucho queso, todo muy salado…pero todo muy rico.
Ese día no pintó dormir
siesta así que decidimos ir a la playa un poco más temprano. Volvimos y si, lo
mismo de siempre, unas a bañarse, otras al super y otras bobeando. La cena fue
distinta porque los buenos de los vecinos nos hicieron hamburguesas ya que
ellos, hombres de las cavernas, sabían prender el fuego y tenían ya armadito un
fogón, así todo re lindo y calentito. Yo me acuerdo que comí media hamburguesa
porque me sentía medio mal. Creo que desperdicié la mejor cena que tuvimos pero
bueno, en el momento creo que si comía vomitaba… Ya que habíamos cenado con ellos y estábamos
ahí, hicimos de nuevo la previa con ellos, obviamente porque tenían fuego y
calor, solo por eso (?) Como yo no estaba del todo de humor los agité para arrancar para La Fortaleza (donde era el baile) porque no quería ir muy tarde. Uno de los vecinos me dijo 'dale vamos' y le dije a las chicas que me iba y ahí se avivaron y arrancamos pero el vecinito no encontraba su campera así que se quedó buscándola mal yo que no lo esperé. La cosa es que nos acompañó otro de los gurises, muy divertido todo. Y bueno, la cosa es que fuimos al baile, volvimos, dormimos. Lo días fueron
bastante parecidos.
Día 4
El miércoles a eso de las 10 estábamos, o
más bien estaba, como siempre arriba con todas las pilas, seguramente seguía
medio ebria nuevamente porque había tomado unas copas de más la noche anterior
y dormí solo 3 horas. Fuimos a La
Moza como era costumbre y volvimos para almorzar. Ese día en
particular me acuerdo que no pude dormir la siesta porque había mucho ruido,
entre la gente y los nidos de cotorras que había resultó imposible. Acá es
cuando empezó el éxtasis, y no, no me drogué. Simplemente estuve a full todo el
día, no paré un segundo, yo creo que el William de la noche anterior todavía
hacía efecto en mí, sino no le encuentro mucha explicación.
Fuimos de nuevo a
la playa y volvimos a bañarnos y todo eso. Como no había muchas ganas de
cocinar decidimos ir a cenar a un restorán que estaba cerca de la playa. El
peor restorán de la historia. Había 3 mesas y tardaron una vida en atendernos,
para el momento que nos atendieron ya teníamos las peores caras. La moza y el
dueño: unos incompetentes. Todo lento, no sabían nada, un desastre. Sumémosle
que era un restorán que seguramente trabajaban solo en verano por lo que todo
salía bastante caro. Si hubiese estado espectacular la comida no me hubiera
quejado pero era horrible, todo aceitoso, crudo, no sé como describirles el
horror que fue comer una simple milanesa. Con tanta cosa la verdad que lo único
que quería hacer era ir a dormir. Las chicas empezaron la previa y las acompañé
tomando a mi querido Willy, alias William Lawsons. Ese día eran 3 las que
querían salir pero una solo salía si yo salía (obvio, no puede vivir sin mí).
Así que como buena amiga decidí salir para acompañarla y como salía otra más
quiso ir, si, no estoy jodiendo, me aman. No fue la mejor noche pero estuvo
encantadora, por decirlo de alguna manera.
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