martes, 28 de agosto de 2012

Santa Teresa V

Día 5


El quito día empezó como todos los demás, playa, almuerzo, intento de siesta fallido... las chicas fueron a la playa y yo me quede con una de ellas porque no teníamos taaaantas ganas de ir. Como estábamos más que al pedo y 2 de las chicas ya se habían ido para Montevideo o no sé a dónde, y se habían llevado una de las carpas, sobraba mucho lugar, así que decidimos arreglar un poco el camping, acomodar los toldos, bajar uno y usarlo en el piso, mover la supermegachiqui mesa (que a pesar de ser chiquita fue de mucha utilidad), las sillas y demás petates que andaban por la vuelta. Cuando terminamos nos sentamos en nuestro nuevo living/comedor con amiga y nos pusimos a hablar. Quiero remarcar que para este momento de la semana yo contaba con, si, si $10, una simple moneda, tal era mi desesperación que apenas vi a uno de los vecinos le pedí un cigarro que con mucho gusto me regaló y se quedó sentado hablando unos minutos con nosotras. Al ratito decidimos ir a la playa porque todavía era temprano. Cuando volvimos algunas nos pusimos a jugar a la conga. Al ratito de empezar la partida se nos acerca un vecino pero no de los de siempre, uno nuevo, y con cara y voz de pobrecito nos dice: 'chicaaaaas, si no es mucha molestia... ¿puedo jugar? Es que hace mucho que quiero jugar y no trajimos cartas...' Algo así dijo, muy gracioso. Obviamente lo invitamos a nuestro hotel 5 estrellas a sentarse y jugar un rato con el amigo. La cosa es que, resulta que hablando nos dimos cuenta que los dos estudiábamos lo mismo y estábamos en el mismo año, pura casualidad. Ahora siempre que lo veo lo saludo diciéndole 'vecino', random comentary. 
Esta vez una de las chicas invitó la cena (no sé si fue porque me vio la moneda de $10 y la cara de pobre pero se agradece). Se la jugó y compró panchos e hicimos algo de arroz que nos quedaba. En un momento en el medio de la cena una de las chicas que estaba sentada al lado mío pensó que estaba sentada al arriba de un celular porque sintió que habia vibrado algo pero NO! Era un alacran que estaba caminando por ahí, tranqui... Cuando lo vimos ella se paró y obviamente yo también pero con la diferencia de que yo tiré todo al carajo, plato, cubiertos, todo. Obviamente, como buena pobre junté todo y seguí comiendo, no me hice mucho drama pero si quedamos re perseguidas por si aparecía otro bastardo.
No salimos esa noche pero yo de nuevo, como buena amiga que soy, acompañé a una de las chicas que salía con uno de los vecis. Tomamos algo de Willy que quedaba y fuimos para el fogón a perfumarnos con ‘Hummo by Fogoon’, rico el perfume a humo pero no lo recomiendo. De ahí arrancamos para el mirador cerca de la playa con mi amiga y el vecinito. Estuvimos un rato ahí, yo de paleta (algo que me caracteriza) pero a pedido de ellos, más bien de ella porque no quería ir sola. A eso de las 3 ya me estaba pegando el frío y decidí dejarlos solos al fin. Ella me dio su bendito Nokia con linterna porque yo no había llevado ni una luz... y digamos que volver sola por esos pagos no está muy bueno pero la cosa es que volví más sola que el 1 al camping. En el camino me crucé con una manada de muchachos que, como era costumbre, estaban buscando a Darío. Llegué a nuestro campamento pero antes pasé por el de los vecinos a ver en que andaban porque sabía que las chicas iban a estar durmiendo y todavía no tenía mucho sueño. Algunos estaban cerca del fogón, otros comían y unos pocos estaban durmiendo. Me quedé hablando con los que estaban por el fogón un rato hasta que el fueguito se estaba extinguiendo y mi lucidez también, a lo que empecé a bostezar y decidí irme a dormir. 

lunes, 27 de agosto de 2012

Santa Teresa IV

Ya que lo tenía medio tirado el bló, van dos días seguidos, recuerden conmigo...

Día 3


En el tercer día me desperté a eso de las 11 todavía medio... bueno mareadita digamos, y esperé tranquila que las chicas se despierten. A eso de las 12 ya estaban todas arriba, como que no daba desayunar así que pasamos directamente al almuerzo. Hicimos hicieron fideos, si mal no recuerdo. Estaban un poco salados de más ya que la salsa ya tenía sal agregada y le pusimos queso, mucho queso, todo muy salado…pero todo muy rico.
Ese día no pintó dormir siesta así que decidimos ir a la playa un poco más temprano. Volvimos y si, lo mismo de siempre, unas a bañarse, otras al super y otras bobeando. La cena fue distinta porque los buenos de los vecinos nos hicieron hamburguesas ya que ellos, hombres de las cavernas, sabían prender el fuego y tenían ya armadito un fogón, así todo re lindo y calentito. Yo me acuerdo que comí media hamburguesa porque me sentía medio mal. Creo que desperdicié la mejor cena que tuvimos pero bueno, en el momento creo que si comía vomitaba… Ya que habíamos cenado con ellos y estábamos ahí, hicimos de nuevo la previa con ellos, obviamente porque tenían fuego y calor, solo por eso (?) Como yo no estaba del todo de humor los agité para arrancar para La Fortaleza (donde era el baile) porque no quería ir muy tarde. Uno de los vecinos me dijo 'dale vamos' y le dije a las chicas que me iba y ahí se avivaron y arrancamos pero el vecinito no encontraba su campera así que se quedó buscándola  mal yo que no lo esperé. La cosa es que nos acompañó otro de los gurises, muy divertido todo. Y bueno, la cosa es que fuimos al baile, volvimos, dormimos. Lo días fueron bastante parecidos.

Día 4


El miércoles a eso de las 10 estábamos, o más bien estaba, como siempre arriba con todas las pilas, seguramente seguía medio ebria nuevamente porque había tomado unas copas de más la noche anterior y dormí solo 3 horas. Fuimos a La Moza como era costumbre y volvimos para almorzar. Ese día en particular me acuerdo que no pude dormir la siesta porque había mucho ruido, entre la gente y los nidos de cotorras que había resultó imposible. Acá es cuando empezó el éxtasis, y no, no me drogué. Simplemente estuve a full todo el día, no paré un segundo, yo creo que el William de la noche anterior todavía hacía efecto en mí, sino no le encuentro mucha explicación. 
Fuimos de nuevo a la playa y volvimos a bañarnos y todo eso. Como no había muchas ganas de cocinar decidimos ir a cenar a un restorán que estaba cerca de la playa. El peor restorán de la historia. Había 3 mesas y tardaron una vida en atendernos, para el momento que nos atendieron ya teníamos las peores caras. La moza y el dueño: unos incompetentes. Todo lento, no sabían nada, un desastre. Sumémosle que era un restorán que seguramente trabajaban solo en verano por lo que todo salía bastante caro. Si hubiese estado espectacular la comida no me hubiera quejado pero era horrible, todo aceitoso, crudo, no sé como describirles el horror que fue comer una simple milanesa. Con tanta cosa la verdad que lo único que quería hacer era ir a dormir. Las chicas empezaron la previa y las acompañé tomando a mi querido Willy, alias William Lawsons. Ese día eran 3 las que querían salir pero una solo salía si yo salía (obvio, no puede vivir sin mí). Así que como buena amiga decidí salir para acompañarla y como salía otra más quiso ir, si, no estoy jodiendo, me aman. No fue la mejor noche pero estuvo encantadora, por decirlo de alguna manera.