Día 5
El quito día empezó como todos los demás,
playa, almuerzo, intento de siesta fallido... las chicas fueron a la playa y yo me quede con una de ellas porque no teníamos taaaantas ganas de ir. Como estábamos más que al pedo y 2 de las chicas ya se habían ido para Montevideo o no sé a dónde, y se habían llevado una de las carpas, sobraba mucho lugar, así que decidimos arreglar un poco el camping, acomodar los toldos, bajar uno y usarlo en el piso, mover la supermegachiqui mesa (que a pesar de ser chiquita fue de mucha utilidad), las sillas y demás petates que andaban por la vuelta. Cuando terminamos nos sentamos en nuestro nuevo living/comedor con amiga y nos pusimos a hablar. Quiero remarcar que para este momento de la semana yo contaba con, si, si $10, una simple moneda, tal era mi desesperación que apenas vi a uno de los vecinos le pedí un cigarro que con mucho gusto me regaló y se quedó sentado hablando unos minutos con nosotras. Al ratito decidimos ir a la playa porque todavía era temprano. Cuando volvimos algunas nos pusimos a jugar a la conga. Al ratito de empezar la partida se nos acerca un vecino pero no de los de siempre, uno nuevo, y con cara y voz de pobrecito nos dice: 'chicaaaaas, si no es mucha molestia... ¿puedo jugar? Es que hace mucho que quiero jugar y no trajimos cartas...' Algo así dijo, muy gracioso. Obviamente lo invitamos a nuestro hotel 5 estrellas a sentarse y jugar un rato con el amigo. La cosa es que, resulta que hablando nos dimos cuenta que los dos estudiábamos lo mismo y estábamos en el mismo año, pura casualidad. Ahora siempre que lo veo lo saludo diciéndole 'vecino', random comentary.
Esta vez una de las chicas invitó la cena (no sé si fue porque me vio la moneda de $10 y la cara de pobre pero se agradece). Se la jugó y compró panchos e hicimos algo de arroz que
nos quedaba. En un momento en el medio de la cena una de las chicas que estaba
sentada al lado mío pensó que estaba sentada al arriba de un celular porque sintió que habia vibrado algo pero NO! Era un alacran que estaba caminando por
ahí, tranqui... Cuando lo vimos ella se paró y obviamente yo también pero con la
diferencia de que yo tiré todo al carajo, plato, cubiertos, todo. Obviamente, como buena pobre junté todo y seguí comiendo, no me hice mucho drama pero si quedamos re perseguidas por si aparecía otro bastardo.
No salimos esa noche pero yo de nuevo, como buena amiga que soy, acompañé
a una de las chicas que salía con uno de los vecis. Tomamos algo de Willy que
quedaba y fuimos para el fogón a perfumarnos con ‘Hummo by Fogoon’, rico el
perfume a humo pero no lo recomiendo. De ahí arrancamos para el mirador cerca de la playa con mi
amiga y el vecinito. Estuvimos un rato ahí, yo de paleta (algo que me
caracteriza) pero a pedido de ellos, más bien de ella porque no quería ir sola.
A eso de las 3 ya me estaba pegando el frío y decidí dejarlos solos al fin.
Ella me dio su bendito Nokia con linterna porque yo no había llevado ni una luz... y digamos que volver sola por esos pagos no está muy bueno pero la cosa es que volví más sola que el 1 al camping. En el camino me crucé con una manada de muchachos que, como
era costumbre, estaban buscando a Darío. Llegué a nuestro campamento pero antes
pasé por el de los vecinos a ver en que andaban porque sabía que las chicas
iban a estar durmiendo y todavía no tenía mucho sueño. Algunos estaban cerca
del fogón, otros comían y unos pocos estaban durmiendo. Me quedé hablando con
los que estaban por el fogón un rato hasta que el fueguito se estaba extinguiendo y mi lucidez también, a lo que empecé a bostezar y decidí irme
a dormir.