lunes, 2 de julio de 2012

Santa Teresa


El antes


El día de hoy voy a proceder a contarles un poco sobre como empezó el verano pasado en el camping de Santa Teresa y otro día les contaré alguna que otra cosa que paso allá. 
Todo comenzó allá por agosto u octubre del 2011, cuando con las chiquilinas empezamos a pensar qué íbamos a hacer en el tan querido y esperado verano. Ya habíamos ido a La Paloma el verano anterior y no queríamos volver. Entonces empezaron a surgir ideas como Playa Verde ya que yo tenía la casa de mi tío disponible y no queríamos gastar demasiado.
Al principio la idea les gustó a la mayoría pero algunas querían más movida de noche, lo cual en Playa Verde casi no hay, por decir que no existe. Si querían salir tenían que ir hasta Piriapolis que queda a unos 5 u 8 kilómetros más o menos. De ahí en adelante empezaron a pensar en otros lugares con más movida nocturna. Yo, terca como siempre, quería ir a Playa Verde y me molestaba mucho la idea de ir a otro lugar ya que ya me había hecho la cabeza. Todos los días siguientes pasaron como si nada y todavía no habíamos decidido qué íbamos a hacer. Allá un día de diciembre, si no me equivoco, las chicas se juntaron a cenar como siempre y surgió de nuevo la gran pregunta: ¿Qué hacemos? Aparentemente una propuso ir al camping de Santa Teresa y se ve que a las demás les copo la idea. Como yo no pude asistir a dicha reunión, me mandaron un mensaje para ver que me parecía la idea. Sinceramente odié la propuesta, incluso me puse a llorar porque todo el tema del verano me estaba molestando mucho (por temas medio boludamente importantes en los que no me voy a explayar en este momento), y me opuse rotundamente.
Al dejar pasar unos días, yo seguía pensando todo este tema y trate de calmarme un poco. Me puse a pensar que no podía ser que me ponga tan mal por un tema que debería encantarme como es el verano. Al final cedí a ir a Santa Teresa.
En los días siguientes empezamos a ver que necesitábamos, que teníamos, hacer listas y más listas, y sortear quien dormía con quien, todas esas cosas de camping. Ninguna de nosotras había ido a uno antes pero teníamos buenas referencias. Todos, TODOS, nos decían que no íbamos a aguantar más de 2 días pero por suerte le demostramos lo contrario. Aprendimos como armar las carpas y todas esas cosas básicas para sobrevivir. Sacamos los pasajes y después de eso no quedó más que esperar al 1° de enero con todas las ansias del mundo. Así empezó el antes de uno de los mejores veranos hasta el momento.

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