Día 6
El
último día, viernes 6 de enero, me levanté y tenía un regalo de reyes: 3
cigarros que me dio uno de los vecinos, el que había salido con mi amiga la
noche anterior, porque para ese día, como ya les dije, sólo me quedaba una
mísera moneda de $10. Yo también regalé para reyes, un fondo de Willy que me
quedaba, se lo dí al vecino/compañerito de facultad.
Lo único que hicimos ese día fue desarmar las
carpas con las dos chicas que quedaban, ordenar un poco las cosas e irnos. Nos
tomamos el bondi hasta la puerta del camping, hasta la terminal, si es que se
puede llamar así, nos dimos de baja y esperamos el ómnibus de regreso
a Montevideo.
Mientras esperábamos una de las chicas se la
jugó y compro papas chips y helado para las tres. Compramos agua también porque
el día estaba extremadamente caluroso, no había casi sombra donde escabullirse
del sol y la tierra volaba por los aires cada vez que pasaba un auto, lo
cual hacía más molesta toda la situación. El ómnibus salía a las 4:35, fue
bastante puntal. En el viaje con mi amiga escuchamos música y dormimos un poco.
Llegamos a Montevideo a eso de las 9 de la noche.
Lo único que me queda por decir de ese verano
es que, a pesar de no saber nada de acampar, de no tener un baño decente,
de que se me haya inflamado la encía el primer día y de quedarme sin
plata, es que fue demasiado genial, totalmente inesperado... y espero que
el próximo sea aún mejor.
Nos volveremos a ver Santa Teresa, será hasta
el próximo verano...
Sta Teresa es lo más! Vivís con nada y pasás re bien! *bastante exagerado y optimista todo*
ResponderEliminarExacto. Por suerte me está esperando jajaja
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